El clásico logo giratorio es una imagen plana rotada en un editor de vídeo, y se delata en el cuarto de giro, cuando todo se estrecha hasta convertirse en una línea y desaparece. Algunas herramientas lo ocultan con un fundido de entrada y salida, o nunca girando más allá de unos cuarenta grados. Ambas soluciones intentan disimular lo mismo: no hay objeto, por lo que no hay nada que ver de lado.
La solución no es una mejor curva de animación, es la profundidad. Una vez que cada color plano ha sido extruido en su propia capa elevada, la marca tiene paredes laterales, y las paredes laterales son para lo que sirve una rotación. La silueta cambia al girar, la luz se mueve por los biseles y el ojo lo interpreta como un objeto sólido en lugar de una imagen inclinada.
En la práctica, tres ajustes hacen la mayor parte del trabajo: grosor, bordes redondeados y el color de la pared lateral. Aumenta el grosor lo suficiente para que el borde sea visible al tamaño que se reproduzca el clip — un logo girando en la esquina de un stream necesita más profundidad que uno que ocupe una tarjeta de título. Añade un pequeño bisel para que los bordes capten la luz. Luego elige un entorno de iluminación con una luz principal clara, porque una luz plana y uniforme no ofrece juego a la rotación.
Una vez configurado, el giro dura ocho segundos y termina donde empezó. Si un giro completo es más movimiento del que deseas, la misma configuración ofrece un flotar, un bamboleo y un ligero vaivén en su lugar.